domingo, 17 de enero de 2010

Haití, la peor geografía para un terremoto


Haití está en una zona de grandes placas tectónicas y fallas geológicas.

Cuando se dio a conocer el terremoto que sacudió a Haití, los expertos supieron de inmediato que sería uno de los peores desastres naturales recientes.

Además de haber ocurrido en uno de los los países más pobres de Occidente -y uno de los menos preparados para enfrentar un evento de este tipo- sacudió a una zona donde se ubica una compleja red de placas tectónicas y fallas geológicas.

Haití está situado en medio de un vasto sistema de fallas geológicas que resultan del movimiento de la placa del Caribe y la enorme placa de Norteamérica.

Igual que en otras zonas donde colindan placas tectónicas, en los límites de la placa del Caribe hay una actividad sísmica importante debido a estas fallas.

Y fue el deslizamiento súbito de una de éstas, la falla de Enriquillo, la que condujo al desastre.

Se calcula que el epicentro del terremoto, que midió 7 en la escala de Richter, fue a unos 15 kilómetros de Puerto Príncipe, y el hipocentro (el punto debajo de la superficie terrestre donde comenzó la ruptura) fue a sólo 8 kilómetros de la superficie.

Esta proximidad a la superficie, afirman los expertos, aseguró que las fuerzas de choque de la tierra fueran lo más intensas y destructivas posible.

Sin amortiguamiento :

Se cree que el temblor fue causado por el deslizamiento de la falla de Enriquillo.

Las construcciones en zonas de terremoto en países industrializados se erigen sobre sistemas de amortiguamiento que permiten "capear" los temblores, no sólo dejando que los edificios se sacudan hacia adelante y atrás sino giren junto con el movimiento de la tierra.

Pero las sencillas estructuras de concreto de la capital haitiana se desmoronaron cuando se les sometió a esta presión.

"La cercanía a la superficie es uno de los más graves factores que contribuyen a la severidad de un sacudimiento de tierra causado por un terremoto de cualquier magnitud" dijo a la BBC el doctor David Rothery, científico planetario de la Universidad Abierta del Reino Unido.

"Además, el sacudimiento tiende a ser más grande si está más cerca de la fuente. En este caso el epicentro fue a sólo 15 kilómetros del centro de la capital y por eso quedó tan destruida".

Después, una serie de fuertes réplicas -más de 10, de más de 5,0 en magnitud- completaron la devastación.

El último gran terremoto en esta zona de Haití ocurrió hace 150 años.

La costa norte del país se ubica en el límite de las grandes placas tectónicas del Caribe y de Norteamérica donde vastos bloques de la superficie de la Tierra se desplazan rozándose en un movimiento horizontal.

Se cree que la placa del Caribe se está desplazando hacia el este en unos 2 centímetros cada año.

Esperado :

Puerto Príncipe quedó devastado por el terremoto.
Y tal como señalan los expertos, se esperaba desde hace tiempo que ocurriera un deslizamiento en la falla de Enriquillo.

"Se ha mantenido firme durante los últimos 250 años" dijo a la BBC el doctor Roger Busson, del Servicio Británico de Investigación Geológica.

"Todo este tiempo ha estado almacenando presión a medida que las placas se deslizan entre sí, y realmente sólo era cuestión de tiempo para que ocurriera esta liberación de energía".

"La pregunta que nos planteábamos era si iba a ser liberada toda de una vez o en una serie de pequeños temblores. La respuesta es que fue toda de una vez".

El Servicio Geológico de Estados Unidos afirma que la Falla de Enriquillo quizás ha sido la fuente de varios grandes terremotos a lo largo de la historia: los de 1860, 1770, 1761, 1751, 1684, 1673 y 1618.

Los informes sugieren que en este último evento, la superficie a lo largo de la falla quedó separada en algunas porciones hasta por un metro o más.

Y el problema ahora, afirman los expertos, es que los terremotos de esta magnitud pueden producir réplicas y deslizamientos de tierra que en los próximos días y semanas podrían dificultar aún más los esfuerzos de rescate y ayuda.

jueves, 7 de enero de 2010

Kepler descubre cinco exoplanetas



El telescopio espacial de la NASA Kepler detectó sus cinco primeros exoplanetas, o planetas más allá del Sistema Solar.

Las temperaturas estimadas van desde los 1.200 grados Celsius hasta 1.650°C.
El observatorio, que fue lanzado el año pasado, realizó los descubrimientos en las primeras semanas de sus operaciones científicas.
El anuncio fue realizado este lunes en un encuentro de la Sociedad Astronómica de Estados Unidos (AAS, por sus siglas en inglés) en Washington.
Pese a que los nuevos planetas son todos más grandes que Neptuno, la agencia espacial de Estados Unidos dijo que el telescopio está funcionando bien y destacó su sensibilidad.
Los exoplanetas recibieron el nombre de Kepler 4b, 5b, 6b, 7b y 8b.
Los cuerpos celestes varían en tamaño: de un objeto que tiene un radio cuatro veces mayor que el de la Tierra, a mundos mucho más grande que incluso nuestro Júpiter.
Y todos ellos orbitan muy cerca de sus estrellas madre. Esta proximidad, y el hecho de que las estrellas de acogida son también mucho más calientes que nuestro Sol, significa que los nuevos exoplanetas experimentan un calor intenso.
Densidad intrigante
Las temperaturas estimadas van desde los 1.200 grados Celsius hasta 1.650°C.
"Los planetas que encontramos son todos más calientes que la lava fundida; simplemente brillan con su temperatura", dijo Bill Borucki, científico líder del Kepler en el Centro Ames de Investigaciones de la NASA.
Kepler 7b intrigará a muchos científicos. Es uno de los exoplanetas con menos densidad (unos 0,17 gramos por centímetro cúbico) que se han descubiertos.
"La densidad media de este planeta con su núcleo es casi la misma que la de la espuma de poliestireno", explicó el Borucki. "Así que es un planeta sorprendentemente ligero, algo que estoy seguro que los teóricos estarán encantados de ver en términos de tratar de entender (su) estructura".
Telescopio Kepler
Kepler fue lanzado al espacio encima de un cohete Delta II desde Cabo Cañaveral el 6 de marzo de 2009.
Está equipado con la cámara más grande jamás lanzada al espacio. La misión del telescopio es continua y simultáneamente observar más de 100.000 estrellas.
Detecta la presencia de planetas en busca de una pequeña "sombra" efecto cuando uno de ellos pasa por delante de su estrella madre.
Los detectores del Kepler tienen una sensibilidad extraordinaria.
La NASA dice que si el observatorio fuera dirigido hacia un pequeño pueblo en la Tierra, desde el espacio y de noche, podría detectar cómo un porche se oscurece cuando alguien pasa frente a la luz.
La agencia espacial espera que esta sensibilidad los guíe a planetas que no son sólo del tamaño de la Tierra y que orbitan sus estrellas a distancias más favorables a la vida, donde agua líquida podría residir en su superficie.
Los científicos de la misión dijeron en la reunión de la AAS que Kepler había medido cientos de posibles planeta, pero que eran necesarias nuevas investigaciones para establecer su verdadera naturaleza.
Mientras tanto, los descubrimientos ayudarán a los científicos a mejorar sus estadísticas sobre el tamaño de los planetas y el período orbital.
Las observaciones de seguimiento necesarias para confirmar la existencia de nuevos exoplanetas utilizan un conjunto de instalaciones terrestres incluyendo el telescopio Keck I en Hawaii.

viernes, 1 de enero de 2010

Rusia quiere desviar un asteroide


Rusia recomendó interferir la trayectoria de un asteroide que podría chocar con la Tierra en 2036 pese a que la NASA redujo considerablemente la posibilidad de un impacto.
El director de la agencia espacial rusa Roscosmos, Anatoly Perminov, dijo que se llevará a cabo una reunión para discutir el tema.
"Los cálculos demuestran que con una nave espacial se podría desviar al objeto de su curso". No se trata de destruir a Apophis, sino de sacarlo de su trayectoria", explicó.
Cualquier plan para realizar esa tarea se haría mediante una colaboración internacional entre Rusia, la Unión Europea, Estados Unidos, China y Japón, remarcó Perminov en una entrevista con la radio La voz de Rusia.
Aunque dijo que no hay lugar para el pánico, el experto señaló que de ocurrir un choque se pondría "en juego la vida de mucha gente" por lo que es "mejor desembolsar varios centenares de millones de dólares y crear juntos un sistema que permita evitar la colisión, que esperar pasivamente".
Pocas posibilidades
Con un diámetro de unos 270 metros, el asteroide Apophis es tres veces más grande que el meteorito de Tunguska, que en 1908 destruyó 2.000 hectáreas en Siberia.

En su trayectoria hacia el Sol, Apophis pasará en 2029 muy cerca de la Tierra, a una distancia de 30.000 kilómetros, y podría impactar a su regreso, hacia 2036.
Julian Siddle, de la BBC, informa que una colisión tendría una potencia destructiva equivalente a 500 megatones, al menos 100 veces más poderosa que la colisión de Siberia.
Sin embargo, en octubre pasado, la NASA estadounidense informó que sus científicos habían reducido de manera considerable la posibilidad de que el Apophis impacte contra la superficie terrestre.
Según la NASA, las probabilidades de un impacto en 2036 son de 1 en 45.000.