miércoles, 26 de noviembre de 2008

Más Evidencias de Que una Supernova Condujo a la Formación de Nuestro Sistema Solar

Durante varias décadas, los científicos han pensado que el Sistema Solar se formó como resultado de la onda expansiva de una estrella que explotó (una supernova); tal onda expansiva contribuyó de manera decisiva al colapso de una densa nube de gas y polvo que a raíz del mismo se contrajo para formar el Sol y los planetas.

Pero los modelos detallados de este proceso de formación sólo han funcionado bajo la suposición simplificada de que las temperaturas durante estos violentos eventos fueron constantes. Ahora, unos astrofísicos del Departamento de Magnetismo Terrestre (DTM, por sus siglas en inglés) del Instituto Carnegie han demostrado por primera vez que una supernova pudo ciertamente haber activado la formación del Sistema Solar bajo las condiciones más probables de un rápido calentamiento y el subsiguiente enfriamiento. Los resultados de su trabajo han resuelto este debate de larga duración."Desde los años setenta, hemos obtenido evidencias químicas de los meteoritos apuntando a que una supernova activó la formación de nuestro Sistema Solar", comenta el autor principal del nuevo estudio, Alan Boss, del Instituto Carnegie. "Pero el problema ha estado en los detalles. Hasta este nuevo estudio, los científicos no habían podido elaborar un escenario coherente donde el colapso de la nube se activara al mismo tiempo que eran inyectados en ésta los isótopos recién creados por la supernova".
Los isótopos radiactivos efímeros (versiones poco estables de los elementos con el mismo número de protones pero un número diferente de neutrones) encontrados en los meteoritos muy antiguos se van desintegrando a lo largo de periodos del orden del millón de años o más, y se convierten en elementos diferentes (denominados elementos hijos). Encontrar los elementos hijos en los meteoritos primitivos implica que los elementos padres deben de haber sido creados sólo aproximadamente un millón de años por término medio antes de que los meteoritos se formaran. "Uno de estos isótopos padres, el hierro-60, puede formarse en cantidades significativas sólo en los potentes hornos nucleares de las estrellas masivas o muy desarrolladas. El hierro-60 se desintegra dando lugar al níquel-60, y el níquel-60 se ha encontrado en meteoritos primitivos. Por tanto, los científicos saben dónde y cuándo se formaron los isótopos padres, pero no cómo llegaron aquí.Valiéndose de un nuevo planteamiento, los investigadores llegaron a la conclusión de que después de 100.000 años la nube presolar era mil veces más densa que antes, y que el calor liberado por el frente de la onda expansiva se perdió rápidamente, resultando en sólo una delgada capa con temperaturas cercanas a 700 grados centígrados. Después de 160.000 años, el centro de la nube se había derrumbado sobre sí mismo, lo que la hacía un millón de veces más densa, formándose el protosol. Los investigadores encontraron que los isótopos del frente de la onda expansiva se mezclaron en el protosol de una manera que concuerda con su origen en una supernova.Ésta es la primera vez que se ha demostrado el funcionamiento correcto, sin contradicciones, de un modelo detallado de la formación de nuestro sistema solar activada por una supernova.



Más Evidencias de Que una Supernova Condujo a la Formación de Nuestro Sistema Solar

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